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Después de tanto hablarse e incluso de campañas maliciosas ilusionó que una comisión bicameral se abocara a un estudio para introducir reformas al sistema de seguridad social. Porque la realidad es que el modelo necesita fortalecerse para blindar los fondos de pensiones y proporcionar un mejor servicio a los ahorrantes.

Con un sistema tan delicado no se puede jugar al populismo para ganar una simpatía que a la postre puede terminar como esos remedios que resultan peor que la enfermedad. La reforma, sobre todo en un área tan sensible como el de las pensiones, tiene que ser en forma integral y con la intervención de todos los actores del sistema.

En ese sentido en el informe sobre la modificación de la ley 87-01 la comisión legislativa ha quedado mal, sin importar las razones, al omitir la protección de los trabajadores más vulnerables.

Esto así porque deja sin protección a los trabajadores independientes e informales, entre los que figuran los que teletrabajan. Si la comisión actuó de buena fe tiene que aceptar entonces observaciones tan juiciosas y bien ponderadas y efectuar las correccciones de lugar.

Los propios legisladores tienen que ser receptivos, porque como han advertido reputados especialistas el proyecto genera un elevado déficit fiscal que se torna insostenible para la economía en vista de que pone a cargo del presupuesto público las pensiones de la casi totalidad de los trabajadores del país.

Si la reforma ha sido concebida para otorgar más y mejores pensiones, alcanzar la universalidad del sistema y proteger a todos los trabajadores el informe de la comisión legislativa tiene que desestimarse porque es más perjudicial que beneficioso para los destinatarios.

Es verdad que el sistema no ha sido perfecto, que amerita de una revisión, pero también es cierto que con sus deficiencias ha funcionado. Cualquier reforma que se le introduzca tiene que ser para consolidarlo y no para debilitarlo, mucho menos poniendo en riesgo la estabilidad económica y social del país.

La reforma de la seguridad social, que ya es más que necesaria, en modo alguno y bajo ningún concepto se puede festinar.

Por. Luis Manuel Báez
luism.baez@gmail.com



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