Secreto a voces lo de Operación Falcón

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La falta de regulación a la industria del béisbol comienza a dejarse sentir

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-La solicitud de medida de coerción en el expediente de la Operación Falcón tiene 219 páginas en las que se detalla con lujo de detalles toda un entramado de narcotráfico, lavado de activos y crimen organizado que, hasta ahora, involucra a 21 imputados, algunos de ellos hoy prófugos de la ley.

Ha sonado mucho el hecho de que se involucran legisladores en el negocio de la venta de narcóticos hacia Estados Unidos y se habla de miles de kilos de cocaína mensuales y decenas de miles de millones de pesos y dólares en un período de nueve años.

Pero en el expediente se hacen menciones al deporte, específicamente al béisbol y al negocio de preparación de peloteros para la firma de jugadores para las Grandes Ligas.

La falta total de regulación alguna por parte del Estado dominicano sobre quién trabaja o hace negocios en el béisbol es una denuncia que hemos llevado por mucho tiempo.

Las Grandes Ligas también tienen su cuota en este problema, como empresa que intercambia miles y hasta millones de dólares con algunos individuos de los que no se tiene ningún tipo de referencia.

En buen dominicano, cualquiera dice que tiene un programa de béisbol sin ser regulado, fiscalizado o supervisado por nadie.

El Ministerio Público lo desnuda en su solicitud de medida de coerción, cuando señala que el imputado Juan Carlos Durán Rodríguez uso la Academia de béisbol Agramonte Torres, de Santiago, para “representación de jugadores profesionales que son contratados por firmas reconocidas de baseball para justificar los ingresos a través de la compañía de nombre Academia de Béisbol Agramonte Torres SRL”.

Desde hace años, ejecutivos de béisbol de las Grandes Ligas se han referido a la República Dominicana como “El Salvaje Oeste” por la forma en que se hacen las cosas en el país.

Ni el Ministerio de Deportes, ni el Comisionado Nacional de Béisbol, ni el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia, ni la Procuraduría de Niños, Niñas y Adolescentes, ni la Dirección Nacional de Control de Drogas, ni las Grandes Ligas, ni nadie se había preocupado hasta ahora de filtrar entre los buenos entrenadores y desarrolladores de béisbol y entre aquellos que usan niños para lavar dinero de la droga.

Quizás ahora, escuchen el grito que por años reclama discriminar quién puede trabajar con niños en el béisbol y quién no.

Fuente: DL

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