Intubado por Covid: Es un proceso horrible

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En los últimos días aumentó la cantidad de ventiladores ocupados, hasta ayer Salud Pública reportó que el 59 % de ellos estaban en uso.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-“Eran como las 10:00 de la noche y le digo a mi ma­má, mamá ábreme un po­co más el oxígeno porque siento que no puedo respi­rar muy bien”, cuenta Luis Salas con voz flaqueante al recordar el amargo epi­sodio cuando fue intuba­do por Covid-19, “no sé, no me está llegando”.

El joven venezolano de 27 años llevaba tres días en emergencia, no podía dor­mir acostado y su organis­mo estaba lleno de antibió­ticos. La ausencia de aire hizo que comenzara a toser y lo último que recuerda fueron los gritos de su ma­dre al ver sus pies y manos de color púrpura mientras perdía el conocimiento.

“Mi muchacho casi se me muere…”, cuenta en­tre sollozos Lolimar Rea, su madre, cuando este medio le contactó vía telefónica.

“Mi hijo se me puso bien mal, salí corriendo a bus­car a las enfermeras y ellas a los médicos porque se me puso morado”, agrega an­tes de romper nuevamen­te en llanto y reprochar a su hijo por revivir tal hecho que lo consumió físicamen­te.

A pesar de jugar tenis, escalar montañas, correr y no fumar, los pulmones de Luis Salas fallaban, lue­go de que estuvieran lle­nos de líquido. Fueron cin­co las pruebas Covid, tanto de antígenos como PCR, y resultaron todas negativas hasta que le realizaron una tomografía, la cual reveló la neumonía que acababa poco a poco y de forma si­lente sus pulmones.

Tras días en búsqueda de atenciones médicas, la avanzada y poco tratada Covid-19 provocó en su sis­tema un paro cardiorespi­ratorio, lo que llevó a que lo intubaran, un proceso que describió como horrible.

“Fueron tan solo 48 horas con respiración asistida, ali­mentándose a través de vía intravenosa, y no se lo desea a nadie”.

“Es un sabor amargo y se­co en la boca, como si estu­vieras atorado, atragantán­dote con algo, que no te lo puedes sacar, que eso es lo que le está dando respira­ción a tu cuerpo, o sea que es lo que te está mantenien­do vivo”, dice.

El también doctor, espe­cializado en traumatología, explica que las cánulas de oxígeno no ayudan mucho, ya que su función es ayudar a ventilar, por lo que nece­sitaba estar conectado a un ventilador.

“Es algo que tú en sí es­tás allí y escuchas a las per­sonas, pero no puedes re­accionar”, dice sobre su experiencia luego de que sus pulmones colapsaran de tanto jadear en necesidad de respirar.

Tan mal se vio que se sen­tó junto a su madre como pudo y a modo de despedi­da le dijo que le amaba, por­que pensó que estaba en sus últimos días. Salas narra que además sentó a sus herma­nos y pareja para distribuir sus bienes, esperando su pronto fallecimiento.

Siendo el mayor de tres hermanos y la columna ver­tebral de su hogar, llegó a pensar que si moría se aca­baba la familia. Cuando los veía ahogados en lágrimas, solo decía: “Hasta aquí lle­gué”.

Aunque creyó que todo había culminado una vez desintubado, durante un mes vivió con un sabor “co­mo extraño y asqueroso” y con un insoportable ardor en la garganta mientras ci­catrizaba.

Días difíciles
Mareos, moretones en las extremidades, un edema en un pie, alucinaciones, la tráquea atascada y falta de movilidad en las piernas fueron algunos de los trau­mas posteriores a la intuba­ción a la que fue sometido por 14 días el ingeniero de tecnologías de la informa­ción, de 48 años.

Manuel Valenzuela, al igual que Salas, también es una persona acostumbrada a ejercitarse y jugar tenis, que resultó entre los prime­ros pacientes de Covid en el país a finales de marzo pa­sado.

Luego de tener el letal coronavirus por 12 días, en los que era regular que la fiebre ascendiera a 40 grados en las madrugadas, asistió a emergencia porque no podía respirar, allí estu­vo por unas 20 horas con oxígeno por falta de camas.

Le indujeron a un coma y tres días después de haber sido desintubado fue que recuperó la conciencia, pe­ro no sabía nada de lo que había pasado durante el proceso del cual salió des­orientado.

“Más estábamos sufrien­do los que estaban afuera, quienes sí estábamos cons­cientes de la situación”, ex­presa su esposa, Patricia Pu­jols, quien vivió en angustia unos cinco días “muy difíci­les” en los que desconocía la evolución de su esposo.

Llegó un momento en que las informaciones eran menos alentadoras y ella sufría sin saber bien de su pareja, aunado al estar ais­lada de sus hijos bajo el mismo techo, porque tam­bién tenía la enfermedad.

“Empecé a hacer unos ejercicios y en un momen­to dado se me trancó la trá­quea totalmente, ahí sí yo pensé que me iba a mo­rir, fue un dolor muy fuer­te”, manifiesta Valenzuela sobre una de sus vivencias luego de haber recibido el alta.

Dios
Ambos mencionan a Dios en sus testimonios.

Entre la seriedad y la jo­cosidad, Luis cuenta que la intubación es un momen­to en el cual “tú te vuelves cristiano y te vuelves re­ligioso” y, aunque parece chiste, una de sus reaccio­nes fue decir “Señor, yo no vuelvo a ser malo”.

Mientras que Valenzue­la manifestó que fueron muchos los angelitos que estuvieron pidiéndole con oraciones a San Pedro que no lo agregara en la lista. “Que no se te quede eso, hay que creer en Dios”, fi­naliza.

Advertencia
Si en algo coincidieron am­bos sobrevivientes de Covid es que la enfermedad es ver­dadera y puede llegar a ma­tar. Como evidencia, Valen­zuela cita a su papá quien también estuvo intubado por tan solo un día, pero fa­lleció hace 7 días de un in­farto.

“A cualquiera le puede to­car, no es por raza”, agrega Salas.

Mientras que Patricia Pujols insta a la sociedad a cuidarse porque “es una lotería” y aun no siendo in­tubados, se sufre.

Proceso
Los pacientes que requieren de esta ventilación son los que presentan insuficien­cia respiratoria severa y por tanto deben ser ingresados en UCI.

Existen dos tipos de ven­tilación mecánica: la inva­siva y la no invasiva. La pri­mera es la que requiere de un proceso denominado intubación endotraqueal u orotraqueal.

Mientras que la ventila­ción no invasiva es la que requiere de una máscara que lleva el mismo nom­bre: mascara de ventilación no invasiva. En este caso los pacientes en muchos casos están conscientes y despier­tos. Ambas ventilaciones son conectadas a una má­quina que tienen medidores y sensores.

BOLETÍN
Cifras.

El nivel de ocupación hospitalario de perso­nas contagiadas por co­ronavirus se mantuvo cercano al 50% duran­te la última semana, con la cantidad de perso­nas ingresadas por Co­vid-19 oscilando entre los 1,300 y 1,400.

El boletín epidemiológi­co número 456, en el que las autoridades detalla­ron que 1,328 camas de 2,670 estaban ocupadas, cifra parecida a las que fueron publicadas en los seis días anteriores, con el informe 455 registrando un leve aumento a 1,393 internados.

Fuente: Listín Diario

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